Carnes y Aves

  • Pollo en salsa de setas

    Hay platos que te reconcilian con la cocina. Que no necesitan de técnicas raras, ingredientes imposibles ni horas de preparación, pero que al probarlos te hacen cerrar los ojos y decir: esto está buenísimo. Hoy te traigo uno de esos: pollo en salsa de setas. Un plato de los de mojar pan sin mirar, de los que te llenan el estómago y el alma

  • Chuletas de cerdo en salsa

    Este es uno de esos platos que me transporta directamente a los sabores de la infancia: chuletas de cerdo guisadas en salsa. De esas comidas que, con solo olerlas, te hacen sonreír con ese aroma a vino. El sabor suave y la textura extra jugosa de las chuletas las hacen la «chicha» favorita de muchos niños, y no tan niños. Lo mejor de todo es que no necesitas ser un gran cocinero ni precisa de grandes técnicas, sino que con ingredientes sencillos y pasos fáciles de seguir conseguimos un plato de diez.

  • Cazuela de fideos con carrilleras de cerdo

    Hay recetas que reconfortan, que te devuelven a casa aunque estés lejos, que huelen a cocina lenta, a paciencia, a cuchara y sobremesas sin prisa. Esta cazuela de fideos con carrilleras de cerdo es una de ellas. No es una receta rápida, ni lo pretende. Es de esas que se hacen despacito, con cariño, dejando que la carne se vuelva melosa y los sabores se abracen entre sí. La descubrí una tarde con ganas de encender el fuego y olvidarme del reloj. Así que te invito a no tener prisa y disfrutar de tu cocina.

  • Secreto en salsa de miel y mostaza

    El secreto es una de las piezas favoritas del cerdo. Es jugosa gracias a la grasa infiltrada que se funde al cocinarlo y le da un sabor brutal. No necesitas ser un gran cocinero para que te quede bien. Solo una pizca de sal, fuego medio-alto y un poco de atención. ¿La salsa? Pocos ingredientes, accesibles y que juntos crean un sabor delicioso. Y es que la mezcla de miel y mostaza es un clásico por una mera razón: siempre funciona. Ese equilibrio entre lo dulce y lo ácido y ese punto picante de la mostaza, los hace adictivos.

  • Albóndigas de pollo

    Si estás cansado de comer el pollo en pechugas vuelta y vuelta, esta receta es una alternativa ideal para seguir comiendo una carne magra con bajo contenido en grasa pero llena de sabor. Quedan con una textura súper tierna y la salsita es para no parar de mojar. Además, ese sabor más suave del pollo lo hace ideal para absorber todos los sabores de la salsa y especias que queramos ponerle.

  • Pörkölt o estofado húngaro

    Quizá nunca habías oído este nombre, pörkölt, pero seguro que sí has escuchado hablar o incluso habrás probado más de una vez el goulash. Este estofado es su primo hermano y se trata de un guiso de carne con mucha cebolla y pimentón, que se cocina a fuego lento para conseguir una textura increíble y un sabor de infarto. El nombre hace referencia al proceso de sofreír la carne hasta dejarla bien dorada antes de añadir los demás ingredientes. Y este es el paso clave para que este plato desarrolle ese sabor tan característico que lo hace irresistible.

  • Carrilleras de ternera al curry

    Estamos acostumbrados a comer las carrilleras en una salsa de vino tinto o incluso de chocolate. El curry quizá lo tenemos asociado a otro tipo de elaboraciones de la cocina asiática. Pero a mí cada vez más me gusta introducirlo en mis platos. Un ligero toque, sin que sea muy invasivo, realza todos los sabores de la receta y aporta una sabrosura que a estas carrilleras les queda espectacular.